Sixsven: «No hace falta ser bueno para ser alguien»
- 26 may 2022
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Actualizado: 27 jun 2022

Óscar Monfort, más conocido como Sixsven, lleva desde 2017 en el sector de la narración de videojuegos. Después de que el juego que le inició en el mundillo, Vainglory, cayera en bancarrota, decidió abrirse camino en League of Legends (LoL) y, unos años después, con Valorant.
— ¿Cómo empezaste en la narración de eSports?
— Empecé con 17 años, con un juego que se llamaba Vainglory que hoy en día ya no existe. Era muy poco conocido, al menos en España, pero tenía modo competitivo. Gracias a que yo tenía una tablet para “estudiar”, la empecé a utilizar para narrar. Por aquel entonces ya existía la ESL y la Liga de Videojuegos Profesinoal (LVP) y había dos bandos. Yo consumía principalmente la ESL, pero un compañero de clase me dijo: «¿Cómo es que no ves a Ibai?». Le hice caso y me enganché. Me di cuenta de que me gustaba muchísimo. Así que, quise probar y, como no tenía otra cosa, empecé narrando una competición amateur que se creó en España desde la tablet.
Escalé tanto y le eché tantas horas que fui entrenador, jugador y sobre todo, narrador. Hasta el punto de que llegué a viajar a Londres, porque se hacía un evento de Europa contra Norteamérica y narrábamos desde allí. Después de eso, empezó la nueva temporada competitiva.
Le pregunté al representante de España que qué tenían pensado hacer en español y me dijeron que contaban conmigo. Pero pensé que hablaríamos de más cosas, porque no es posible que yo haga el trabajo y no me des nada a cambio, ni siquiera visibilidad. Ahí ya empezaron las disputas porque yo le dedicaba muchas horas a narrar por amor al oficio.
El punto de inflexión fue en el día de mi cumpleaños. Le dije que no iba a narrar ese día porque quería pasármelo bien y me dijo: «Bueno, tú verás, pero esto puede repercutir en tu futuro» y le dije: «Sí, pero no pierdo nada». No tenía ningún incentivo por ir. Tú no sabes lo que me depara el futuro, solo tenía 19 años. Al final, el juego se fue a bancarrota. Mucha gente de la comunidad les rogamos porque vendieran el motor de juego. De hecho, tenemos información de que Riot les contactó para comprarlo y ellos no quisieron.
— Y después de eso, ¿qué pasó?
— Después de esa etapa, yo seguí casteando, pero llegó un punto en el que yo me cansé de ese juego y empecé a jugar mucho al Lol. Tenía claro desde el principio que para mí el Vainglory era un trámite. Era aprender a cómo narrar, cómo tratar con la gente… Como era el único que lo hacía, me pasé al League of Legends (LoL) ol. Lo anuncié y la gente se me echó encima. Aunque era lógico que yo necesitaba una transformación natural. yo no podía vivir de ese juego, ni siquiera tenía ingresos por él. Yo no puedo pelear por un juego que no quiere pelear por sí mismo. Así que acabé dejando el juego para seguir con el LoL.
En 2019, dejé de narrar durante casi un año porque nadie me llamaba para trabajar, era como si no existiera. Y fue porque yo no estaba haciendo bien mi trabajo, o sea, sí delante de las cámaras, pero no por detrás. No movía nada las redes sociales y mis tuits no valían para nada. En 2020, con el confinamiento, se me ocurrió volver a probar para ver qué tal estaba. Por una alineación en los astros, vieron que me había interesado en la beta del Valorant y me propusieron narrar para un evento benéfico que se hizo dos semanas antes de su lanzamiento. Una vez que salió el juego, hicieron una especie de torneo más oficial, pero ahí ya dejaron de contar conmigo.
Tras la pandemia, pude ir a narrar a la Gamergy, uno de los eventos más grandes en los que he estado. A raíz de ese trabajo, ha vuelto la segunda división de Valorant y ahora formo parte del elenco oficial, por fin. Y esta vez sí vamos a cobrar.
— Ha tardado mucho en profesionalizarse el sector…
— Tú piensa que ahora mismo en toda España solo hay 15 personas con contrato en la narración de eSports.
— Después de escuchar tu historia, no dirías que es precisamente fácil hacerse un hueco en el sector, ¿no?
— Bueno, te acabo de contar una carrera de casi 5 años. Yo estoy empezando a ver dinero ahora porque hasta este año no había tenido ingresos de más de 40 euros mensuales. Tienes que estar siempre ahí. Pasa un poco también como con los streamers, si tú desapareces lo más mínimo, tres meses, por ejemplo, la gente se olvida de ti. Y luego tanto tú como ellos tenéis que volver a acostumbraros a “rodar”. Por eso pienso que el trabajo en redes sociales es muy importante también, para que la gente se de cuenta de que, aunque una semana no hayas trabajado, se den cuenta de que sigues estando ahí. Eso es lo que yo he estado haciendo 3 años y medio. Yo me dedicaba a trabajar, lo hacía bien. Pero luego hay más trabajo por detrás que no hacía. Y es muy importante
— ¿Qué dirías que es lo más importante para llegar a ser un buen narrador de videojuegos?
— Depende del aspecto. No hace falta ser bueno para ser alguien. Yo creo que eso es muy importante. Nadie te tiene que vender la moto de que quienes están arriba es porque son buenos. De hecho, hay gente que está ahí y que realmente no lo vale, pero por constancia y paciencia, acaban consiguiendo llegar. Hay que ser pesado, estar siempre al tiro. No necesariamente echarle 10 horas diarias a un directo, pero sí 2 horas un día y al día siguiente igual, sin parar. Que de ahí viene la sensación que te he comentado antes de que si descansas un poco ya estás fuera.
— ¿Y piensas en dedicarte a esto en un futuro?
— Sí. Ahora mismo estoy en trámite. A pesar de que haya conseguido muchas cosas, yo pienso que sigo en trámite, hasta que venga la LVP y me ponga el contrato sobre la mesa. Desde el principio, yo siempre he dejado que mi trabajo hable por mí y que si la gente me sigue que sea por lo que hago o por mi personalidad. No quiero ser “el amigo de” o “el conocido de”. Eso es algo que no va conmigo. Pienso que para ofrecer algo de calidad, debes tener algo de trabajo detrás. Y como narrar es algo tan ambiguo que no sabes si es talento o es trabajo, pero sea lo que sea, el trabajo tiene que estar, porque es lo que está en tu mano. Entonces, siempre tienes que tener una excusa para que cuenten contigo, porque la gente va a trabajar igual o más que tú y eso lo tengo muy presente.



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